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Siguiendo el curso del Mekong, 15 de Febrero, 2006 (Camboya – Laos)

Siguiendo el curso del Mekong, 15 de Febrero, 2006 (Camboya – Laos)

chris 264.jpg Una pareja de ciclistas nos dijo que no dejáramos de pedalear a lo largo del Mekong en las villas chiquitas por una ruta de tierra, y allí fuimos, la idea era seguir el curso del río hasta llegar a Laos, cruzar la frontera y continuar por allí. Así que el primero de febrero, inaugurando el nuevo año chino, que aquí es muy popular, salimos de Phnom Penh. La ruta al salir de la ciudad era terrible de congestionada, bien angosta y llena de camiones, camionetas, motos, carros todo vehículo donde se pudieran cargar montañas de personas, cocos, pastos, frutas, verduras, sacos de grano, la ruta no tiene ningún tipo de cartel, así es que preguntando a media lengua y con señas llegamos a cruzar un puente bien grande que cruzaba el río, y desde allí nos escapamos de la ruta y entramos en otro mundo…

Una callecita de tierra, con mucho polvo y arena con casitas de juncos sobre pilotes, casi sobre la ruta que de a tramos se hacia angosta para solo dejar pasar una bicicleta, nos recibió… y fue un remanso de paz, después de la ruta cacofónica y llena de gases que veníamos siguiendo.Las casitas, una al lado de otra, y bien sobre la calle, pero todas con árboles alrededor, muchos bañados, árboles de mangos y otros, un poco de sombra, que daban los árboles.

El camino no era fácil, muy rocoso, y hay que cuidar un poco las ruedas, mi portaequipajes delantero se rompió al segundo día y lo arreglamos solo provisoriamente a fuerza de doblarlo y atarlo nuevamente con remaches. La bicicleta saltaba en cada pozo y yo con ella, las rodillas sufrieron bastante, pero la novedad fue el dolor de brazos y manos por ir amortiguando cada golpe, esquivando bancos de arena sin caerse… Por momentos parecía que iba galopando en la bici, por momentos iba tan lento que parecía que no iba a llegar a ningún lado. La ruta se hacia muy angosta a veces, lo que era bueno, ya que no podía pasar ningún otro vehículo que no fueran bicicletas, motos, y nos teníamos que bajar para no caernos al río..
Que iba a nuestra izquierda junto a pescadores en sus barquitos largos y flacos… La calle estaba llena de vida, gallos gallinas, patos y patitos, gansos, que cruzaban la calle y había que sortearlos para no pisarlos, pero miles, bueyes, búfalos, vacas, y al final chanchos, todos en la callecita… pues aquí no se estila encerrar a los animales van libres por el vecindario y van a pastar casi siempre a la casa del vecino.. Jeje… También están las mujeres en las puertas de sus casas cocinando, en vasijas de barro con carbón, lavando a la vera del río, limpiando los granos de arroz, trenzando juncos para hacer escobitas, secando hojas de té… o simplemente allí con otras mujeres, con sus niños en las puertas de sus casas viendo que es lo que pasa en la calle… Hay vendedores ambulantes en bicicleta, pero el menú se vio reducido a arroz y verduritas que flotan en sopas, a veces bananas fritas, mucha sandia (que me da muchos dolores de panza, pero es tan refrescante que la seguimos comiendo) bananas, cocos, a veces encontrábamos pan en los mercados de los pueblos que aparecían en la ruta, pero no era fácil. Lo mejor sin lugar a dudas fueron unos carros con maquinas para prensar caña de azúcar, el jugo es riquísimo muy fresco como naranjas recién exprimidas, el hielo que le agregaban era de dudosa procedencia, pero que nunca he tenido tanta sed como esos días, y hacíamos la vista gorda y tomábamos todo el jugo de azúcar con hielo que encontrábamos a lo largo de la ruta, entre los pueblos importantes, no hay agua corriente (agua potable no hay en toda Asia) ni electricidad, (no heladeras) por lo que entierran el hielo en grandes bloques en la tierra para mantenerlo sólido, luego lo lavan lo muelen y voila!! listo para consumirlo. Decidimos probar suerte y hasta ahora no hemos tenido mas que algunos dolores de panza, que se pueden deber a la mefloquina, la droga que tomamos para prevenir la malaria o la sandia!!
En las casas y comedores se beben un té verde que es una forma de no encontrarle tanto sabor al agua hervida y taparlo con el sabor del té, una buena idea dentro de todo, pero igual asusta tomar agua verde. A veces pedíamos agua y nos convidaban té bien caliente, y hemos aprendido a tomarlo aunque tengamos 39 grados de calor. Las botellas de agua que llevamos casi llegan a hervir de calientes, y tenemos tanta sed que paramos y tomamos agua bien caliente cuando lo que más quisiéramos es tirarnos de cabeza al río y tomar litros de agua fresca sin parar. La verdad que ha hecho mucho calor y el clima estaba bien seco no ha llovido nunca, mejor porque la calle seria un barreal enorme imposible de transitar, como en la estación lluviosa, en que todas estas rutas están cortadas, las tapa el río, por eso están llenas de piedras, arena y pozos.

 

Disfrutamos mucho de los primeros días en estas rutas sobretodo por la gente, que ha sido lo mas lindo de Camboya y Laos, ahora, los paisajes no son nada impresionantes, pero la gente y como viven, si. Parecía que habíamos retrocedido en el tiempo. Aparecían niños por todos lados, que corrían a la calle desde sus casas cuando nos veían pasar para gritar Hellloooo!!! hellooo!! No importa cuan chiquitos fueran todos gritaban y corrían sonriendo y festejando los saludos de vuelta riendo nerviosamente. Es bonito, si ellos sonreían y gritaban, uno no puede menos que sonreír también, sin duda que ellos me daban ánimos cuando estaba muy cansada, eran cada 5 metros, y al final del día ya sólo uno contesta los saludos con la mano. Para los niños y mucha gente no es mas que un ritual cada vez que pasa un extranjero no importa que uno les conteste ellos vuelven a gritar y así, a veces, hay coros de niños gritando hasta que uno se aleja. Hello, hello, helloo, helloooo!!!!!!!

 

A veces solo se escuchan los gritos que vienen desde las casitas, y asoman las caritas desde los marcos sin puertas. La gente es bien alegre, nos pareció que a pesar de su pobreza y de su vida sencilla eran felices y vivían muy tranquilos cerca del río, tienen que comer siempre, quienes tienen sus animales pescan y siempre hay por lo menos arroz. Que es lo que la gente come para desayunar, almorzar y cenar. Como están siempre en la calle comparten mucho con los vecinos y siempre hay un grupito de niños jugando en la calle, trepando a los árboles a buscar frutas, buscando caracoles en el barro para comerlos, o pescando. Es el lugar de las bicicletas, todos a excepción de algunas motos y carros de bueyes o búfalos, andan en bicicleta, los niños y adolescentes van a la escuela temprano y vuelven para almorzar y vuelven otra vez hasta las 4 de la tarde, por lo que pedaleamos con su compañía bastante. Ellos practican rudimentos de ingles que les enseñan en el colegio y algo nos entendemos.
Encontramos escuelitas en cada pueblito, las de la frontera fueron las más pobres, con solo 3 paredes y poquitos chicos de ojos bien grandes y mirada brillante. Las bicicletas van cargadas a mas no poder, la mayoría de las veces. Bicicletas que llevan pasto para las vacas, cañas para las casas, pollos, artículos de plástico, ferreterías ambulantes en bicicletas, canastos enormes o bolsas llenas de verduras o frutas para vender, ollas con arroz, y niños y más niños, de a 3 o 4 en cada bici y a veces es una vieja u otro chiquito que casi no llega a los pedales, el que lleva a los otros. La más increíble fue una familia en bici, con dos chicas que se turnaban, pedaleando y que llevaban enganchado un carro de madera con dos viejos y tres niños atrás. Después de eso decidí no quejarme mas del peso de mi bici, por lo menos ese día. El que vayamos nosotros en bicicleta también, es una ventaja enorme, aparate de que es la única manera de andar por esos lugares por que nos acerca mucho mas a la gente, vamos cubiertos de polvo y peleando con las piedras de la calle igual que ellos, con el sol y nuestras cargas de equipajes.

 

Somos una curiosidad para ellos como ellos, para nosotros, ver como viven, etc. Algunas veces que paramos a tomar jugos o que christophe para a esperarme, se juntan no solo todos los niños, sino las mujeres con sus bebes, los hombres que andan por ahí, a mirarnos, mirar las bicis, no es tan interesante, están acostumbrados a bicis más cargadas que las nuestras, y hasta que no terminamos, y nos vamos no se van, nos hemos acostumbrados a ir perdiendo todo tipo de privacidad pues hay gente por todos lados que sin ningún pudor te miran y miran… Algunos intentan conversar un poquito en ingles, y preguntan de donde soy, les contesto Argentina, en ingles en francés, pero preguntan otra vez, de que nacionalidad, donde nací, no importa cuantas veces les responda, Los Camboyanos no se ubican muy bien en los mapas y no hay forma de explicarles que Argentina es un país que esta en América del sur, que no es Estados Unidos etc.

 

Hemos visto las cosas más insólitas en esta ruta, una siesta la callecita se hizo muy chiquita, creímos que habíamos perdido la ruta y de repente se corto por completo con una carpa, música estridente y muchísima gente sentada comiendo con vestidos de todos colores bien brillantes, nos mostraron por donde podíamos pasar y después nos invitaron por supuesto al casamiento!!! La novia y el novio estaban súper peinados y vestidos de rosa furioso. Nos sentaron en una mesa y empezaron a traer arroz, por supuesto, chancho, pollo, verduras y cerveza. Hasta nos toco sentarnos con el borracho del casamiento que no dejaba de hacer brindis. Nos sacaron fotos con los novios y nos invitaron a pasar la noche allí, pero queríamos seguir y después del postre nos despedimos. Al día siguiente, encontramos otro festejo igual, pero ya estaba terminando y sin música todo el vecindario llamo a una chica, la única que hablaba ingles, y ella nos invitó a almorzar arroz y té bien caliente. Teníamos tanta sed que aceptamos, estaba todo el vecindario alrededor nuestro, ellos ya habían terminado. Preguntamos que era todo este desligue y nos dijo que un festival, pregunte que celebraban, y nos dijo que su abuelo había muerto hacia tres días. Era un funeral!!

 

Entre los pueblos, no había donde dormir por lo que intentamos poner nuestra carpa dos veces, y en las dos oportunidades una mujer y su familia nos lo impidió, la primer familia, nos trato como a unos hijos, con cena especial, leche condensada para desayunar, y nos pidieron las chicas súper amables que por favor nos quedáramos un día más, aceptamos quedarnos medio día más y partir, el almuerzo estuvo tan rico y con tantas frutas y café que no pudimos sino acostarnos a dormir la siesta y después partir, la segunda familia que nos hospedó, nos invito a dormir a su casa de cañas, sobre pilotes que como todos duermen sobre extrillas y con mosquiteros y por toda comodidad una almohada. Nos convidaron arroz, pescados y unos bizcochos cocinados al fuego. Casi no pudimos hablar nada con ellos, pues no hablaban ingles, pero nos mostramos fotos de nuestras familias, e hicieron que nos sintiéramos cómodos como en casa. Otra vez dormimos entre sacos de arroz, en la casa de los dueños del comedor donde cenamos, tampoco hablaban nada de ingles, solo por señas. Muy amables, pero igual nunca podemos dormir ni descansar mucho, se acuestan muy tarde y antes de las 6 de la mañana

 

están todos levantados, aunque no haya mucho para hacer, prender el fuego, calentar agua el arroz, barren las casitas se sientan en la puertas de las casas a mirar la calle, mas tarde empieza la actividad. Temprano en la mañana es la única hora que esta fresco, lindo para pedalear, pero necesitamos dormir!!! Pero no ellos, y siempre hay un gallo o más que cantan a las 5, motos que pasan, niños que lloran, lo de siempre…

 

Los pasatiempos de los camboyanos y de la gente de Laos, son sentarse a mirar la calle, jugar al voley en canchas de tierra y redes improvisadas, también juegan una especie de fútbol y voley mezclado, pueden cabecear la pelota, juegan con pelotas de juncos tejidas bien livianas, que en Argentina se usan para decorar, juegan a las damas a las bochas, vi nenas saltando al elástico, pero el mas original es un juego que consiste en patear las hojotas acercándolas a las del contrincante..

 

Pero no sé bien las reglas jeje. Pero sin duda el pasatiempo preferido es dormir en una hamaca o simplemente balancearse allí. A la siesta hace tanto calor que es lo único que se puede hacer, aparte como nunca duermen de noche, descansan durante el día. Se ven hamacas colgadas por todos lados, a los niños y bebes los duermen allí, y los balancean de forma temeraria. Yo para no ser menos y mimetizarnos con la cultura me compre una liviana que llevo en la bici, y de vez en cuando en días de descanso cuelgo para leer y descansar a orillas del río. Después de unos pueblitos más importantes la ruta al lado del río se puso imposible por la arena, no pudimos pedalear mas y tuvimos que pegar la vuelta y retomar la ruta principal hacia el ultimo pueblo y la frontera de Laos, la ruta no estaba pavimentada tampoco y estuvo muy cansador, el polvo y el calor, el sol estaba implacable, estaba el clima muy seco y creo que nunca he tenido tanta sed. Para completarla teníamos viento en contra.

 

Cruzar la frontera estuvo duro, un día de calor tierra y ruta de piedras y polvo, pero tuvimos la recompensa al llegar a Laos, calles pavimentadas, y casi nada de gente, es lo más lindo de Laos, casi no tiene población, es difícil encontrar puestos en la ruta para beber o comer, pero uno ciertamente descansa de tanto trafico. La gente y niños saludan desde sus casas Sabaidii!! Que es el saludo en Laos. La gente es súper tranquila y simpática. Hemos encontrado en Laos a 6 parejas de ciclistas, de distintos países, compartimos cenas y algunos días de bici con ellos, estuvo muy interesante y lindo, eran mucho más grandes que nosotros, una pareja de Alemania llevaba 5 años pedaleando, otros un año, otros solo por unos meses de vacaciones.

 

Ya me siento parte del gremio, fue muy lindo compartir las experiencias de pedalear por Asia, con ellos, había una pareja que había trabajado en Nueva Zelanda igual que nosotros y venían haciendo el mismo recorrido, habían estado hace mucho en Argentina y les había encantado la gente, el mate, todo. Los vamos a volver a encontrar en el camino pronto. Ahora estamos en la capital de Laos en Vientianne, desde que cruzamos por el sur, fuimos a unas islas, muy tranquilas pasamos unos días a orillas del río y los ciclistas que encontramos nos aconsejaron subir al norte que la ruta es más interesante, así que después de regatear precios tomamos el colectivo local, que iba lleno y en el pasillo tenia sacos de azúcar y una moto,
la gente que subió en el camino viajó en el pasillo también sobre los sacos, y nos llevo nada mas ni nada menos que 16 hs. Hacer solo 600 Km. En Vientianne, me he arreglado los dientes (la tapadura de Tailandia se salió) y tengo un portaequipajes nuevo que hizo un artesano que fabrica rejas, es de estaño de acero bien fuerte, el diseño es bueno y parece que va a resistir a las próximas rutas de piedra que nos toquen. Estamos esperando la visa de Vietnam, mientras descanso, leo unos libros que cargo desde hace una semanas, y hemos descansado del calor de la ruta, mañana volvemos. Laos por el momento es muy tranquilo, no existe el caos que hay en Camboya. Pero la cultura es bien similar por ahora. Bueno sabaidee!!! Y hasta pronto.

 

Aquí están las fotos, no he tenido tiempo de escribirles un comentario pero la mayoría hablan por sí mismas.. De los días más lindos en el Mekong!!! VER ALBUM AQUI



1 Comentario.

ricardo francino on 9 noviembre, 2007 at 20:19 #
    

Hola que tal, me encanto tu cronica sobre el mekong.

Trabajo como periodista en el programa “La ruta de” en la television nacional de Chile y haremos el año proximo “la ruta del Mekong” por lo que me interesaria hacerte via email algunas preguntas sobre lugares intersantes para nosotros reportearlños alla.

Te adjunto mi email para ponernos en contacto.
Muchas gracias y felicidades.
rfrancino@hotmail.com


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